Calcio & Magnesio dos minerales indispensables

Los minerales tienen numerosas funciones en el organismo humano, forman parte de la estructura de muchos tejidos. Por ejemplo, el calcio, magnesio y el fósforo en los huesos se combinan para dar soporte firme a la totalidad del cuerpo. Los minerales se encuentran en los ácidos y álcalis corporales; por ejemplo, el cloro está en el ácido clorhídrico del estómago. Son también constituyentes esenciales de ciertas hormonas

Los principales minerales en el cuerpo humano son: calcio, fósforo, potasio, sodio, cloro, azufre, magnesio, manganeso, hierro, yodo, flúor, zinc, cobalto y selenio. El fósforo se encuentra tan ampliamente en las plantas, que una carencia de este elemento quizá no se presente en ninguna dieta. El potasio, el sodio y el cloro se absorben con facilidad y fisiológicamente son más importantes que el fósforo. Los seres humanos consumen azufre sobre todo en forma de aminoácidos que contienen azufre; por lo tanto, cuando hay carencia de azufre, se relaciona con carencia de proteína. Los minerales de mayor importancia en la nutrición humana son: calcio, magnesio, hierro, yodo, flúor y zinc. Algunos elementos minerales son necesarios en cantidades muy pequeñas en las dietas humanas, pero son vitales para fines metabólicos; se denominan «elementos traza esenciales».

Calcio, fósforo y magnesio, representan el 98% del contenido mineral del cuerpo

El calcio y el fósforo juegan papeles básicos en las innumerables reacciones bioquímicas a nivel celular. También son los componentes principales del esqueleto, y sin magnesio no se pueden llevar a cabo muchas funciones metabólicas.

El fósforo se encuentra en casi todos los alimentos de origen animal y vegetal, y con frecuencia se encuentra en los alimentos que contienen calcio. La leche y los productos lácteos, las espinas de pescado (como salmón y sardinas enlatadas), y vegetales verdes oscuro cubiertos de hojas son las mejores fuentes de calcio. El magnesio, al igual que el fósforo, es abundante en las células animales y vegetales.

A los niños saludables no les falta fósforo ni magnesio ya que estos minerales se absorben fácilmente. Por el contrario, los consumos reducidos de calcio son muy comunes, especialmente entre las adolescentes que evitan la leche y los alimentos lácteos para evitar las calorías grasas. Estas niñas corren el riesgo de osteoporosis o adelgazamiento de los huesos antes de los 30 años. La leche descremada, yogurt y otros alimentos lácteos son excelentes fuentes de calcio y no le agregan calorías grasas no deseadas a la dieta.

La absorción de minerales se ve influenciada por una cantidad de factores, incluyendo ciertas hormonas y niveles de vitaminas. Los bebés absorben el calcio con más facilidad que los adultos, y el índice de absorción aumenta cuando los nutrientes están cerca, incluyendo la lactosa, azúcar presente en la leche, los aminoácidos lisina, arginina y la vitamina C (por ejemplo, jugo de naranja fortificado con calcio). Es posible que la absorción de calcio disminuya debido a los altos niveles dietéticos de fosfato, oxalato (en el ruibarbo y ciertos vegetales verdes cubiertos de hojas) o compuestos fitatos en la fibra. Demasiadas proteínas en la dieta pueden aumentar la cantidad de calcio excretada en la orina y disminuir la cantidad disponible para la formación de huesos.

Homeostasis del calcio

El calcio es el catión divalente más abundante en el organismo y representa un 2% del peso corporal, aproximadamente unos 1.000 g. Se distribuye en varios compartimentos, entre los que existen constantes flujos de intercambio sometidos a complejos mecanismos de regulación. En el compartimento óseo se encuentra más del 98% del calcio corporal, del cual aproximadamente un 1% es intercambiable de forma libre con el líquido extracelular.

La importancia biológica del calcio debe considerarse bajo dos aspectos: las sales cálcicas proporcionan la integridad estructural del esqueleto, siendo el principal componente mineral del hueso; por otra parte, el ión calcioposee también una función crítica en procesos bioquímicos, como son la excitabilidad neuromuscular, procesos de coagulación sanguínea, permeabilidad de membra-na y desencadenamiento de la reacción enzimática1-4.

El calcio sérico se encuentra en tres formas diferentes: en forma iónica o libre, que corresponde al 50%; el unido a proteínas, aproximadamente un 40%, y finalmente, un 10% forma complejos con aniones como el bicarbonato, citrato, fosfato y lactato. El calcio iónico y el unido a aniones constituyen la fracción ultrafiltrable, siendo la fracción iónica la única que tiene acción bio1ógica y, por tanto, la que está sometida a control hormonal.

Aproximadamente el 90% del calcio unido a proteína lo hace a la albúmina, mediante una unión pH dependiente. Las alteraciones que disminuyen los valores de la albúmina sérica disminuirán el calcio sérico total, pero tendrán un efecto menor sobre la concentración de calcio ionizado. En general, cada g/dl de albúmina se une aproximadamente a 0,2 mmol/l (0,8 mg/dl) de calcio de modo que para corregir una hipoalbuminemia es preciso añadir 0,2 mmol/l a la concentración de calcio total por cada g/dl de disminución de la concentración de albúmina a partir de los valores normales de 4,0 g/dl1,3.

La unión del calcio a la albúmina también está afectada por el pH del líquido extracelular. La acidemia disminuirá la unión a las proteínas y aumentará el calcio ionizado. Por cada disminución de 0,1 del pH ionizado el calcio aumenta aproximadamente 0,05 mmol/l3.

La regulación exacta del calcio sérico está controlada por el propio calcio a través de un receptor de calcio descrito por primera vez en 19935, y por diversas hormonas, las más importantes de las cuales son la parathormona (PTH) y la 1,25-dihidroxivitamina D3 (1,25(OH)2D3).

El mantenimiento de una homeostasis adecuada del calcio, y por tanto de la calcemia, es un proceso complejo y dinámico que implica la absorción y excreción de calcio en el intestino, la filtración y reabsorción en el riñón y su almacenamiento y movilización en el esqueleto.

Absorción intestinal

La mayor parte del calcio dietético proviene de la ingesta de leche,  derivados lácteos, la fruta, hortalizas y cereales. La carne y pescado proporcionan una cantidad mucho menor. El contenido cálcico de una dieta normal de un adulto es de unos 1.000 mg/día, absorbiendo sólo el 30%, con un pico de absorción a las dos horas, por lo que se observan ligeras modificaciones de la calcemia tras una ingestión con elevado contenido de calcio.

Homeostasis del magnesio

El magnesio es el cuarto catión más importante, tras el sodio, el potasio y el calcio. Un adulto normal contiene 22,66 g de magnesio, del cual el 50%-60% se encuentra en el hueso. El magnesio extracelular supone sólo alrededor del 1% del magnesio corporal total. La concentración sérica normal de magnesio varía entre 0,75 y 0,95 mmol/l (1,7-2,2 mg/dl; 1,5-1,9 mEq/l)13.

El magnesio es esencial para el funcionamiento de importantes enzimas, teniendo además un papel fundamental en la estabilización de las membranas, conducción nerviosa, transporte de iones y actividad de los canales de calcio. No obstante, el control del metabolismo del magnesio se encuentra menos regulado hormonalmente que el del calcio o el fósforo. El contenido de magnesio corporal total depende principalmente de la absorción gastrointestinal y la excreción renal1, 2, 15.

Absorción intestinal

El magnesio es un elemento que se encuentra en gran variedad de alimentos. La dieta normal contiene unos 300 mg de magnesio, de los cuales se absorben aproximadamente un 30% (fig. 3). La absorción intestinal de magnesio es inversamente proporcional a la cantidad ingerida de éste. Esta absorción tiene lugar principalmente en el intestino delgado, a través de un sistema de transporte saturable y difusión pasiva.

Existen varios factores que pueden modificar la absorción de magnesio: la disminuye el alcohol, fosfatos y la ingestión de alimentos con alto contenido en agua y proteínas.

No se conoce una importante regulación hormonal en la absorción intestinal de magnesio, aunque hay evidencia de que el calcitriol puede afectarla8, 13. En contraste con el calcio, la absorción de magnesio en situaciones basales es mayor en íleon que en yeyuno7.

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