No es más que un hasta luego

A todos los que debido a la pandemia han tenido que cerrar sus negocios, un mensaje de aliento: no es un adiós, es un hasta pronto. A todos los restaurantes que no lograron mantenerse con los domicilios, a los bares y discotecas, a las clínicas veterinarias, los teatros y los artistas, a los hoteles y empresas del sector turismo, a las empresas de eventos y producciones, escuelas de capacitación y tantos negocios de múltiples sectores: este es solo un bache en el camino. Se pierde una batalla, pero no la guerra.

No es el fin (aunque parezca)

Así hayamos tenido que cerrar, despedir colaboradores y volver a empezar, nada es para siempre. Es probable que esta circunstancia tome uno, dos o más años para recuperarse, pero no será definitivo. Es una dificultad más que como empresario, ya habrá tenido que enfrentar en el pasado. Un tropiezo más.

Estará en pausa por un tiempo. Por supuesto, habrá que buscar alternativas temporales, opciones para ganarse la vida mientras el destino reencuentra su rumbo. No sabemos por cuánto, pero es finito. No hay mal que dure cien años.

A la pasión no la mata una pandemia

Cualquiera que fuera su trabajo, esa pasión está ahí y nunca morirá. Ningún negocio cierra para siempre. No está tirando por la borda uno, cinco, diez, veinte o treinta años de lucha. Puede que por ahora la situación no sea la ideal, pero esto no significa que se esté despidiendo para siempre.

Fracasar en un emprendimiento no es fracasar como emprendedor. Está en la sangre, está en el corazón, está en la esencia de lo que hemos hecho y por lo que hemos luchado. Sí, será una pausa en el camino, pero volveremos con más fuerza.

Volveremos a abrir los negocios. Trabajaremos cada día para que ese sueño nunca muera. Para que ese amanecer sea mucho más esplendoroso. Mientras tanto, nos rebuscaremos la vida de muchas maneras, pero sabemos cómo hacerlo. No es la primera vez ni será la última. Siempre lo hemos hecho.

Es una pausa en el camino

Es una oportunidad para repensar ese negocio que ahora está cerrado, pero que algún día volverá a florecer. Aprovechemos esta dificultad para reflexionar cómo quisiéramos que volviera la pasión a la vida, qué haríamos diferente, qué aprendimos de esta dolorosa situación. Cómo lo retomaríamos, cómo quisiéramos ajustar las velas y volver a la cancha. Porque volveremos, de eso no tengo la menor duda. Porque eso es lo que somos, negocios inmortales.

Nada es para siempre. No es una despedida definitiva, es una ausencia temporal. Tendremos un tiempo para pensar y evaluar opciones, para transformar nuestra realidad. Esto es tan sólo una etapa. Estamos para cosas mucho más grandes. Vamos a retomar nuestro rumbo.

Tenemos el coraje

Todo por lo que hemos trabajado, los clientes que confiaron en nosotros, la marca que hemos construido, todo por lo que hemos luchado, no se va a perder. Estará esperándonos a que regresemos, cuando sea el momento.

Como decía Winston Churchill, “El éxito no es definitivo, el fracaso no es fatal: es el coraje para continuar lo que realmente importa”. Eso es lo que corre por nuestras venas. Ahora cerramos, pero luego abriremos. Volveremos más fuertes que nunca. Que la fuerza nos acompañe.

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